Artículo de Francisco Ferrer Lerín en el BOOMERAN(G) blog del 11/12/2025
Francisco Ferrer Lerín
Fue en el espléndido Hotel Royal Hideaway de Canfranc, en el Pirineo de Huesca, durante las Conversaciones de Formentor de 2023. Fue al sentarme en un amplio sofá del amplio vestíbulo cuando reparé en un librito semioculto, semitragado por el pliegue del asiento. Un librito de Alianza Editorial, Siete noches, de la Biblioteca Borges en edición Libro de bolsillo, segunda reimpresión, 2002. Lo ojeé, maquinalmente y, en la página 35, en el cuarto párrafo del relato “La pesadilla”, me detuve para leer una vez más unas líneas que siempre me subyugaron, unas líneas que abundaban en un hecho fundamental, en el proceso de creación, en la génesis de multitud de mis escritos; eran estas:
“El examen de los sueños ofrece una dificultad especial. No podemos examinar los sueños directamente. Podemos hablar de la memoria de los sueños. Y posiblemente la memoria de los sueños no se corresponda directamente con los sueños. Un gran escritor del siglo XVIII, Sir Thomas Browne, creía que nuestra memoria de los sueños es más pobre que la espléndida realidad. Otros, en cambio, creen que mejoramos los sueños: si pensamos que el sueño es una obra de ficción (yo creo que lo es) posiblemente sigamos fabulando en el momento de despertarnos y cuando, después, los contamos.”
Estuve tentado de quedarme con el volumen pero consideré más rentable para mi maquinaria de autosatisfacción el entregarlo en la recepción del hotel, lo que supondría que el empleado esbozara una sonrisa de reconocimiento hacia mi persona, que así se recubriría de una pátina de honradez, de civilidad casi europea (la realidad es que la edición de Siete noches de mi propiedad, la mexicana de 1992 del Fondo de Cultura Económica, es mucho más valiosa).
Ahora, el sello valenciano Ediciones Contrabando ha sacado a la luz el libro Memoria de los sueños, una recopilación de textos (artículos, reseñas, prólogos, epílogos) sobre mi obra literaria a cargo del profesor de la Universidad de Jaén y exdoctorando mío, Joaquín Fabrellas, al que corresponde la autoría total del libro pese a que el editor ha querido incluir el nombre Ferrer Lerín como el del segundo coordinador. Se trata de una obra que en origen disponía de mil quinientas páginas y que por comprensibles razones editoriales ha quedado reducida a cuatrocientas y cuyo título es, según confiesa Joaquín Fabrellas, un homenaje al que fuera profesor de la Universidad de Valencia, José Luis Falcó Gens, que en su Introducción a Mansa Chatarra (Zaragoza, Jekyll & Jill Editores, 2014), libro que el propio Falcó editó, declara lo siguiente:
“No se escribe el sueño, sino la memoria de los sueños, decía Borges, al tiempo que se preguntaba si la memoria no es también un sueño. De manera que tanto los místicos como los poetas, los salvajes o los niños –prosigue Borges- tienden a no distinguir el sueño de la vigilia, conciliando ambos territorios. Pero, en última instancia, el elemento decisivo seguiría siendo la escritura como forma singular de mediación y último eslabón de esa cadena inestable de sueños que se ocupa de cristalizar la memoria de los sueños de la noche y del día. En el caso de Ferrer Lerín, el entrecruzamiento de lo real y lo ficticio, de lo autobiográfico y lo imaginario, de la bibliofilia y la anécdota, de los espacios reales y los fantásticos, de la ensoñación y los sueños ha desempeñado un papel fundamental que, como el lector podrá comprobar, ha ido creciendo con los años. FFL ha construido con todo eso una ciudad propia, simbólica, que se sabe ante todo hecha de palabras. Palabras que conducen la escritura del sueño, su memoria, dando lugar a hallazgos y desviaciones.”

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