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martes, 11 de abril de 2017

PODRÍA SER UN MEME

Artículo publicado por Agustina Paz Frontera en la revista argentina JENNIFER, el 2 de marzo de 2017, sobre el libro "Hacía un ruido. Frases para un film político" de María Salgado


María Salgado habla lo que le hablan. Se toma la lengua como si fuera una fuerza física. Pregunta si no será la era para destruir el poema y dejar que los versos vayan a la boca para ser dichos, o que los versos se suelten de los poemas y que haya que ir a mirarlos o escucharlos. La poesía, se dice en este no-libro, no es discurso. La poesía es política de la noche. La lengua baja desde los cerros llena de oro. Viene pegada en los intentos de organización contemporáneos. Hacía un ruido. Frases para un film político (Ediciones Contrabando, Madrid, 2016) trabaja con pedazos de lengua emitidos en todo el mundo desde 2011, están montados gráficamente como una constelación de materias convulsionantes y se detiene solo para publicarse. Publicarse es lo único que convierte a esto en un libro.

El orden de la lengua podría ser el desorden. La comunicación podría ser la incomunicación, como ya atinaba María en su libro Ready de 2012 “el deseo opaco de comunicación”, o el deseo claro de una comunicación opaca. Este libro de María Salgado es un libro hecho con tijeras, con recortes palabra a palabra de diarios de la España donde Podemos se dirime si quiere ganar o no, de poesía argentina de los 90, de filmes de Godard, de teoría queer, de viejecitas que aun hablan el idioma de los cerros, del cine y la publicidad. Este es un libro materialista.

Cualquierismo, elegir la traducción para el lado del cualquierismo, María traduce, pega, ensambla, destrama la lengua. Hacía un ruido está obsesionado por empezar a contar de una vez lo que se ve: el pueblo, dice, la universalidad, “de felicidad y libertad, más simetría, más replicabilidad a mansalva. Mejor decirle mundo”. Empezar a decir el mundo como forma de vivir, no para nombrarlo ni para instaurarlo, sino porque es la forma infra y perversa que tenemos de ser: tirando experiencias contra las palabras. Haciendo que las palabras como en un tejo se corran, reboten, vuelvan, se deslicen, digan cosas que nada que ver: pero hacerlas visibles: las palabras se pueden ver, eso dice Hacía un ruido. Y las palabras se pueden mal leer, eso es significar.

Todo este libro meme inabarcable es un gasto, es el exceso de una vida que no puede parar de leer y atar, de significar. Lo que hace ruido, todo lo que hace ruido es lo que nosotrxs hicimos. Si hay ruido, hay escucha, si hay escucha hay escritura, y en este juego de sensualismo se esconde y des-esconde la política.

Hay y no hay política, como en un film hay y no hay movimiento. “Políticas de la noche”. El ruido se opone a la teoría: ¿qué es eso de andar inventando corsetes de sentido a las experiencias? El ruido se avecina, viene desde atrás de los cerros, las ideas, en cambio, ponen un mapa político ahí donde hay un cerro, ¡y lo tapan!. ¿Las ideas, qué hacen? Detienen las formas que aun no existen. El ruido es la forma que tienen las cosas nuevas de avenirse, y el ruido es la forma que tienen las cosas viejas de morirse.

¡hacía un ruido!

Que si ese ruido es lo nuevo o si es lo viejo o es el movimiento. “Un mundo sólo se para con otro mundo”. La autora, el nombre que figura debajo del título, está en Madrid, donde parecía que algo nuevo hacía ruido, algo en el centro de las asambleas pero también algo allende los océanos, cuando cada elemento del mundo-el pueblo-la mundanidad estaba tocado por la política: el amor, por caso, la vida común, el pasado, la lengua, aun así este libro dice: “Hay elementos de la vida cotidiana que no operan ni son directamente entendibles como políticos, que son mundanos”. Y corta la película. No todo sentido es político. No todo verso es poema. No todo otro es impropio. Quizás, existe “la posibilidad de reconocer en el ruido que generan los otros una parte de tu propio sentido está ahí”. Cualquierismo. Nocturnidad. Restos. Ecos, pepitas de oro en ríos barranco abajo.

La obra de María Salgado trabaja con el lenguaje como materia. Puede consultarse además la reedición de su 2do libro 31 poemas Editado por Danke (Rosario, 2015), además de su primer libro Ferias (2007) y Ready (2012) en España. Las performaces de María Salgado son un ruido nuevo que no termina de irse, vivió una temporada en Buenos Aires hace más de 10 años y volvió en 2016 invitada por el Festival de Poesía de Rosario, o es lo viejo que no se acaba de ir, ella además trabaja con el compositor Fran MM Cabeza de Vaca, con quien produce la constante transformación de este trabajo también en versión musical: http://haciaunruido1.tumblr.com/audios.

El Blog de María Salgado http://globorapido.blogspot.com.aron Faceboo

martes, 8 de noviembre de 2016

ENTREVISTA A MARÍA SALGADO

“El reto de Hacía un ruido consistió en plasmar un hecho político tan significativo como la revuelta sin consumirlo ni estetizarlo"


Con motivo de la presentación en Valencia de su libro "Hacía un ruido. Frases para un film político" (Contrabando, 2016), María Salgado entabló un diálogo con Fede Fojas acerca del lugar de este libro en el conjunto de su obra, su vinculación con la revuelta del 15M y el papel de la política en su poesía.


¿Qué lugar ocupa Hacía un ruido en tu trayectoria?

Hacía un ruido organiza un tiempo de mi investigación como poeta. Tardé cuatro años en escribir Ready. Hacía un ruido también me ocupó otros cuatro años de exploración. La diferencia entre ambos radica en el procedimiento de escritura: aunque Ready pone en cuestión la forma del poema, mantiene su estructura lírica; Hacía un ruido explora otras opciones como el collage, expansiones alternativas en la página o la mezcla de materialidades verbales. Esta apuesta no se reduce al mero juego con el sistema poético sino que surge de la necesidad de contar una realidad nueva que busca ser codificada con un nuevo lenguaje: estoy hablando de los acontecimientos sociales, políticos y económicos de los últimos años, pero no desde la mirada de los medios ni del discurso académico. Tengo la sensación de que mis obras me han llevado a trasladar estos fenómenos al terreno poético, a buscar una voz o voces que sean capaces de hablar por lo que pasó en la Puerta del Sol: ¿Cómo enunciar el disturbio? ¿Cómo trasmitirlo? ¿Cómo descifrar su mensaje? ¿Qué nos está diciendo respecto al tiempo histórico?
Ready

El intento de incluir otras voces dentro de tu poemario ¿no rompe también con el protagonismo del Yo poético del autor?

Hay una forma que solemos asociar con la poesía que ocupa demasiado espacio en el archivo de nuestra memoria. Poesía es el uso del lenguaje que no tiene que ver con dar información. Es un trabajo con la lengua que busca mirarla.
El cuestionamiento de la poesía tradicional parte por el cuestionamiento de su protagonista. Este Yo poético es un producto histórico, no una constante en la poesía. A lo largo del tiempo ha habido más yoes y menos yoes, incluso ha habido propuestas para transformarlas en otra cosa. En Hacía un Ruido, las partes biográficas están confundidas con otras voces. Es una manera de abrir el espectro de yoes: mi yo biográfico estuvo en el 15M, mi yo poético es una elaboración compleja sobre una materia que estuvo allí, pero quiero incluir más gente porque considero que mi experiencia no tuvo tanta relevancia, porque estaba conectada a un acontecimiento mayor que nos unía a todos los presentes en la Plaza del Sol. En el fondo, el 15M no fue una agregación de vivencias individuales, fue una experiencia colectiva que fluía entre los cuerpos. Por este motivo tenía que romper con el convencionalismo poético de dar una mayor relevancia al Yo del autor. No quería traicionar el espíritu asambleario.

Ya que mencionas los acontecimientos del 15M, ¿Qué lugar tiene la política en tu poesía?

Para mí el reto de Hacía un ruido consistió, ante todo, en contar o plasmar un hecho político tan significativo como la revuelta sin consumirlo, ni estetizarlo de manera estancada. Era necesario conservar el misterio en torno al cual giraba el 15M, incluir a sus protagonistas; estas eran las cuestiones que me tenían preocupada mientras que escribía el poemario: hacerme cargo de ese mundo. Una de las soluciones fue manipular un audio en el que la protagonista contaba una historia sobre un hecho pasado, mi intencionalidad fue la de generar una complicidad entre el lector y el protagonista de la historia de tal manera que surgiera una sensación de comunidad, una comunidad que conviviera en el texto poético.
En cuanto a la política, creo que ha sido una de las preocupaciones del arte contemporáneo y que existen mil maneras de resolverla. Mis libros tienen que ver con el tema de la política y una exploración formal que intenta trazar unas utopías de comunicación como horizonte. En Hacía un ruido prima la parte temática: los contenidos son las frases sobre la política, unas frases feas y prosaicas que no están revestidas de la belleza de otros temas. El collage como forma, como manera de construir con otras voces, es una apuesta estética muy política porque busca poner estas voces en un mismo plano para que el lector juzgue. Ezra Pound, en uno de sus poemarios más importantes llegó a incluir a los protagonistas sociales y económicos de su tiempo: habló de políticos y banqueros con nombres y apellidos juntándolos con el Ulises de Homero o Arnaut Dariel, ningún tema le era ajeno. Este era para mí el reto: dar cabida a esas frases feúchas, esas frases sin vuelo, no codificadas por la literatura, intentar mirarlas desde el prisma de la poesía sin transformarlas.

María Salgado dialoga con Fede Fojas
Sin embargo, en Hacía un ruido no solo trabaja con esta polifonía de voces sino que también se constituye como una reflexión poética en torno a una serie de palabras o conceptos vitales para la representación (o presentación) del mundo político en la poesía. Por ejemplo, ¿podrías hablarnos del concepto invisible-existente al que recurres repetidamente a lo largo de tu poemario?

La pregunta fundamental de cualquier sistema de pensamiento se puede plantear de una manera sencilla: ¿Qué es esto? Y luego ¿Quiénes somos? En Hacía un ruido, es la pregunta emocionante por el sujeto de nueva formación que ha perdido su relato histórico y categórico: ya no es campesino, ni plebeyo, ni proletario… Hasta la palabra ciudadanos está tomada por un lado del espectro político. La disputa por la apropiación de estas palabras pertenece al terreno de la filosofía política, lo que pretendo es escenificar la disputa. Conceptualmente es una aspiración ambiciosa, pero materialmente creo que es humilde porque incluye desde especulaciones superficiales hasta las reflexiones de Ranciere. Todos están situados a la misma altura. Es el lector quien tiene que posicionarse.